Sergio González: “Dedicamos más de 10 horas a la jornada laboral y, con ello, estamos despersonalizando al sujeto sin avanzar en productividad”

Oct
29
2018
Nuestro país es uno de los países de la OCDE con la jornada laboral más larga y, en consecuencia, los chilenos “han perdido la capacidad de poder contar con tiempos reflexivos, el tiempo subjetivo, el tiempo propio y por, sobre todo, el tiempo para decidir acerca de los espacios más íntimos”, señala con preocupación el Investigador experto en temas psicolaborales de la Escuela de Psicología.

En el marco del aniversario del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, el académico de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago de Chile, y experto en temas de cultura, modernidad y temas laborales, Sergio González, realiza un análisis a los desafíos a los que se enfrenta el país en materia laboral y cómo estos están afectando la sicología del trabajador y sus familias.

Creado en el año 1959, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social es el encargado de contribuir al país mediante la creación y potenciamiento de políticas públicas que promuevan el trabajo decente, la seguridad y salud laboral, realizando los cambios normativos necesarios para apostar por el respaldo y cumplimiento del derecho de las y los trabajadores del país.

El Dr. Sergio González, mediante su libro “Individuación, proyectos y estilos de vida”, logra abordar los conflictos existentes en el funcionamiento del mundo del trabajo a nivel nacional, especificando las trayectorias laborales y los cambios en la biografía de las personas producto de la fragmentación del mundo del trabajo.

Es por esto que, para el Dr. en Psicología y Antropólogo, si bien han surgido diferentes avances en cuanto a temas laborales “las personas al ganar autonomía han perdido la capacidad de poder contar con tiempos reflexivos, el tiempo subjetivo, el tiempo propio y por, sobre todo, el tiempo para decidir acerca de los espacios más íntimos”.

Según el promedio mundial de horas trabajadas realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cada persona (sujeto) en Chile trabaja de forma remunerada anualmente alrededor de 1974 horas, ubicándose en el sexto puesto, entre los más de 38 países afiliados a la institución, con jornada laboral más extensa (larga).

Si bien, el Código del Trabajo, estipula que la jornada laboral ordinaria no debe exceder las 45 horas semanales, distribuidas entre cinco a seis días, para el Dr. González resulta imperante “tener en cuenta no solo las horas presenciales del trabajo, sino que también, aquellas del traslado al espacio de trabajo. Es decir, hablamos de más de 10 hora dedicadas a otras personas, a un otro abstracto, lo que se puede definir como cosificación en la mercancía del trabajo, en donde se despersonaliza al sujeto”. 

Reforma laboral

Durante el primero de abril del 2017, la ex Presidenta Michelle Bachelet promulgó la Reforma Laboral que tuvo énfasis en la protección de los derechos de los trabajadores, el fortalecimiento de los sindicatos, la posibilidad de una negociación colectiva, la mayor participación de mujeres en espacios de dirigencia, entre otros.

Para el Dr. González, esta reforma “venía a enfrentar el gran tema de fondo que existe en la sociedad chilena: la desigualdad, que tiene muchas caras diferentes. Esta reforma buscó nivelar un tanto la cancha laboral, en términos de generar las condiciones para que tanto el mundo del trabajo, como el mundo empresarial tuvieran nexos que permitieran una relación con mayor simetría, para que así, se pudieran enfrentar las desigualdades reflejadas en una negociación colectiva, por ejemplo”.

A principios del año 2018, el Presidente recientemente electo, Sebastián Piñera, señaló su interés por modificar la Reforma Laboral con la intención de buscar una fórmula jurídica que logre reglamentar los grupos negociadores (colectivos de cada empresa) en línea con el Tribunal Constitucional, que declaró inconstitucional los espacios de sindicato único.

El tema preocupante, para el Dr. González, se centra en la necesidad de resignificar el concepto del trabajo, pues “las condiciones propuestas son muy asimétricas e impersonales, debido a que no considera el derecho sindical, la protección ante el acoso laboral, el pre/post natal o la titularidad”, añadiendo que para él, “es muy difícil que el gobierno (gane) retrotraiga lo avanzado porque en esta pulsada  (este gallito porque además de) no tiene mayoría en el Congreso, en el fondo, resta aspectos ya ganados con la reforma del año 2017, por lo que no podemos retroceder, solo avanzar en materia de modernidad laboral”.

Avances y tensiones de las demandas laborales

A pesar de que “el rol en el espacio público de las mujeres ha cambiado significando un gran avance social, político y cultural”, como lo señala el Dr. González, “hoy las personas se plantean no tener hijos o bien, lo postergan. En promedio, el proyecto de ser padres ocurre entre los 28 (mujeres) y 32 años (hombres), sumándole que, la tasa de remplazo generacional es de 1,6 hijos, lo que significa que, cada vez hay menos personas que entran al mercado laboral. No obstante, se constata que las mujeres no trabajan solo por dinero, sino que también por el desarrollo de una identidad propia, por autonomía, en donde su carrera y trabajo implica no depender de la pareja, como sucedía 50 años atrás”, comenta el académico.

Por otra parte, durante el 2017, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que los adultos mayores superan los 2 millones 800 mil personas, equivalentes al 16,2% de los habitantes del país, de los cuales el 55,7% corresponden a las mujeres y un 44,3% a los hombres. Estas cifras evidencian uno de los desafíos los que se enfrenta el país, dado que “nuestra pirámide demográfica esta invertida, hoy tenemos una población envejecida, la cual ha aumentado su esperanza de vida de manera significante. Por ello, se cuenta con un gran número de personas que van a formar parte de lo que llamamos poblaciones económicamente pasivas, que ya se encuentran jubiladas y/o que el mercado del trabajo no los incorpora”, alude Dr. González.

En cuanto a la migración, el INE estipula que la cantidad de personas inmigrantes que reside en el país aumentó del 0,81% en 1992, al 4,35% en el 2017, lo que significa un total de 746.465 sujetos, número que para el especialista es positivo, pues “este va a ser un país más intercultural porque lo necesita en su estructura social. Esta es una tendencia en aumento y es un aporte contar con ellos para fortalecer el mercado laboral, revitalizar nuestro desarrollo cultural e integración en el mundo, culmina el Dr. González. 

Por Alexia Bórquez B.