Dr. Sáez: "En los últimos 50 años no hemos sido capaces de resolver el problema de la alimentación y de la comercialización"

Ene
10
2019
El académico del Departamento de Gestión Agraria de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile, Luis Sáez, conversó en la última charla organizada por el CECTA sobre la necesidad de un sistema de distribución equitativo para fomentar la alimentación saludable

Luis Saéz es académico de nuestro plantel, adscrito al Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología de Alimentos (CECTA), ha trabajado durante toda su carrera profesional vinculado a la agricultura familiar campesina y sus organizaciones. Es especialista en Comercialización, Desarrollo de Mercados Locales y Circuitos Cortos, “orientado a buscar los mejores sistemas de distribución de los alimentos, desde los productores hasta los consumidores, de forma equitativa”, expresa la Dra. Adens González, investigadora de CECTA y parte de la organización de estas charlas.

El especialista en valorización de alimentos saludables y reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos, también se destaca por ser fundador integrante del Comité Nacional para la Prevención y Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en Chile.

El académico ha impulsado cinco iniciativas con el “fin de ayudar a mejorar la distribución de alimentos desde productores hacia consumidores finales”, según el mismo cuenta estos serían: el apoyo de Mercados Locales (ML) y Circuitos Cortos (CC), los Desiertos alimentarios, la Valorización de los alimentos, la Reducción de pérdidas y desperdicios y los Sistemas equitativos.

Con este relevante currículo, el investigador compartió sus aportes para alimentación saludable en el conversatorio “Aportes para la alimentación saludable y equitativa de la población: ¿ganar dinero o alimentar?”, retratando su experiencia tras el sueño de alimentar saludable y equitativamente a la población.

Apoyo de Mercados Locales y Circuitos Cortos

Los mercados locales distribuyen los alimentos producidos en un área definida como próxima por los consumidores y comprenden al vendedor como involucrado en parte del proceso de producción. En tanto, el circuito corto es la comercialización de productos agrícolas basada en venta directa productor- consumidor.

“Con la implementación correcta de mercados locales y circuitos cortos, podemos distribuir de mejor forma los alimentos desde los productores a los consumidores finales. Estamos convencidos de que el problema no es la producción, si no la distribución, lo cual es súper importante en términos de discusión, pues si nos enfocamos en la producción tendríamos que seguir una serie de prácticas que están en contra el medio ambiente, sin considerar a los pequeños productores” explica el académico.

Estas son iniciativas que ayudan a mejorar la circulación de alimentos saludables hacia los consumidores de manera equitativa para “que cada uno de los integrantes de esta cadena que se genera, reciba lo que corresponde en función de su esfuerzo, logrando precios justos, el acceso simétrico y valoración de productos sin necesidad de sellos” enfatiza Saéz.

No obstante, estas instancias deben contar con algunos requisitos para ser impulsadas. Por ejemplo, se debe definir óptimamente el producto a comercializar, estimar la demanda posible, dimensionar volúmenes a ofertar según épocas del año, analizar la posibilidad de acciones colectivas, considerar limitantes de competencias para gestión comercial, analizar la factibilidad de mantener calidad del producto o servicio, adoptar un enfoque progresivo y desarrollar constantemente nuevos productos.

“Estos mercados y circuitos funcionan debido a una tendencia presente en los consumidores, quieren valoran la relación producto-territorio-productor. Al crear estos espacios tratamos de explotar los productos por territorio contemplando a los mercados y circuitos como una necesidad más que una oportunidad. En los últimos 50 años, no hemos sido capaces de resolver el problema de la alimentación y de la comercialización y por lo tanto, no hemos sabido llevar los productos hacia los consumidores finales” reprocha el especialista.

Otras iniciativas

A su vez, el académico ha estudiado sobre desiertos alimentarios, zonas que quedan abandonadas y desplazadas a partir del avance urbano, dejando a las periferias desprovistas de ferias que brinden alimentos saludables. El estudio fue realizado el año 2016, del cual emergieron ciertas categorías diagnosticadas a partir de los problemas de: cercanía, disponibilidad, conveniencias y aspectos socioculturales que involucran estas zonas desiertas.

La valorización de alimentos se relaciona con darle otro uso a productos y subproductos. En este sentido, Luis Saéz ha trabajado con la quinua, específicamente con la “saponina”, compuesto protector que posee esta semilla y que le da un sabor amargo. Esta sustancia suele ser removida y, el académico en conjunto con el CECTA ha hecho una extracción de saponina, elaborando una especie de “jugo” que, según descubrieron, puede ser utilizado para combatir ciertos parásitos llamados nematodos.

Por otro lado, con las hojas de quinua ha realizado una serie de productos, tras el descubrimiento de que esta hoja posee las mismas propiedades que la semilla a partir de los cuales, se ha elaborado un recetario que está por lanzarse.

Respecto a la reducción de pérdidas y desperdicios –donde la pérdida de alimento se efectúa en procesos de producción y los desperdicios cuando estos son desechados en los hogares- Sáez enfatiza en que “las causas de esto son enormes y se relacionan con el clima, con sistemas de producción, etc., pero también tienen que ver con comportamientos y prácticas de comercialización o venta que deben cambiarse.”

El enemigo de la equidad: economía de mercado

Con el convencimiento de que los productores deben recibir una recompensa económica según el esfuerzo que hacen, concepto básico de la economía clásica, y comprendiendo que el mercado de los alimentos tiene principal relevancia pues brinda comestibles a la población, Luis Sáez recalca que las trabas de la economía hegemónica, basada en la desconfianza y la competencia, impiden la creación de sistemas equitativos que fomenten la distribución óptima de alimentos saludables. “Es necesario fomentar un sistema equitativo ante lo cual la economía de mercado es un importante adversario, pues, solo busca maximizar las ganancias económicas regidos por la ley de oferta-demanda y la competencia injusta ante atributos y herramientas que no se poseen” explica el académico, ante lo que añade que “ hay que alejarse de la economía de mercado, ir a los mercados locales y circuitos cortos e impulsar consumidores conscientes que transformen su consumo en opinión y en militancia” finaliza. 

Por Fernanda Muñoz F.