Desafíos del siglo XXI: Universidad de Santiago contribuye a la transición energética de Chile

Dic
6
2018

El cambio climático se ha convertido en un tema de discusión global, entre otras cosas, por las exigentes metas que los países deben cumplir para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de energía a través de fuentes renovables, evitando o mitigando así los graves efectos en nuestro ecosistema, los cuales tienen a Chile como uno de los territorios más afectados por este fenómeno.

En el Acuerdo de París del 2015, Chile se comprometió junto a otros 190 países a establecer medidas para la reducción de la emisión de gases del efecto invernadero, teniendo como meta el 2030, acciones de mitigación, creación de capacidades, transferencias tecnológicas, entre otros. Esto se ha visto reforzado por los planes nacionales generados por los Ministerio de Medio Ambiente y Energía.

En este sentido, es clave el rol de las universidades públicas para lograr dichas metas. Desde nuestra Universidad de Santiago, ya contamos con investigaciones de excelencia que aportan a su cumplimiento como, por ejemplo, los avances en electromovilidad del equipo ESUS compuesto por estudiantes de pregrado que utilizan la energía solar en sus vehículos; los aportes del Dr. Raúl Cordero, desde el Departamento de Física sobre “clima-energía” que, con el apoyo del Comité Solar de CORFO, y las mediciones del laboratorio de Radiometría y Fotometría (LRF) de  USACH, ha permitido avanzar en una caracterización territorial sobre la explotación del recurso solar chileno. Hoy sus investigaciones apuntan a la “Caracterización del Ensuciamiento (Soiling) en Espejos para Sistemas de Concentración Solar de Potencia (CSP)”, tecnología que permite aprovechar la radiación solar en la generación de energía.

También en el Departamento de Energía Eléctrica. El Dr. Héctor Chávez a través de un proyecto Dicyt está generando “Modelos de planificación de generación de energía eléctrica para determinar el impacto económico de largo plazo de la integración de energías renovables”. A este se suma en la misma unidad, el trabajo del Dr. Matías Díaz, que está desarrollando un prototipo funcional de un equipo de electrónica de potencia para turbinas eólicas de grandes tamaños, que también cuenta con apoyo de Dicyt y recursos de Fondef y Corfo.

Desde la Universidad de Santiago estamos comprometidos con este desafío del siglo XXI. Tenemos la convicción que podemos ser articuladores en la generación de una política que armonice la transición energética, la minería, la sustentabilidad y la generación de valor a partir de los recursos naturales que tenemos en Chile.

En mi reciente participación en el Evento Plan+Energía, el Ministro de Minería indicó la relevancia de la eficiencia energética, el rol de la minería y la sustentabilidad. Así, también ha quedado plasmado en apertura de postulaciones por parte de CORFO para la creación del “Instituto Tecnológico de Energía Solar, Minería de Bajas Emisiones y Materiales Avanzados de Litio y otros Minerales”, que catalizará el desarrollo, escalamiento y soluciones tecnológicas en las áreas descritas. Según han señalado las autoridades de CORFO, “se espera que al año 2030, el Instituto Tecnológico se transforme en un referente tecnológico internacional, y en un polo de innovación y emprendimiento de alcance global, que capture valor para la economía regional y nacional, aprovechando las condiciones singulares del Desierto de Atacama y de la Región de Antofagasta”.

Desde USACH sabemos del rol y responsabilidad pública que tenemos, por eso pondremos todas nuestras capacidades para contribuir al desarrollo tecnológico que el país requiere, generando conocimiento y valor a los recursos naturales de Chile. Tenemos la oportunidad de generar una estrategia de Estado, con participación activa de la academia, que no esté basada en la explotación de nuestros recursos a través de la exportación de commodities, sino en una explotación en base a capacidades, necesidades tecnológicas, productos y servicios que involucren un alto valor agregado. La invitación desde la VRIDEI es a sumar nuestras capacidades y convertirnos en motor de este desarrollo. Todos, sin distinción, debemos ser parte de la búsqueda de soluciones a estos enormes desafíos.